Muerta en vida


Texto incluido en el libro "SUICIDIO. LECTURAS Y ABORDAJES" NORMA VALLONE
Comp. Edición Vergara


“Soy lo que soy
apenas una brizna,
un eco,
a veces un bumerang
un olvidado horizonte estremecido
una lejana nube que sonríe…..
Soy lo que soy,
apenas logro desvestirme
del hondo dolor del mundo,
de su ignota y cósmica presencia…
mas soy como soy,
a veces muerdo el barro
para gustar un cielo,
y a veces habitada de cielo,
me deshago lentamente en el barro!
Los otoños me estrujan con sus hojas ya secas
mas septiembre me dice de su azul y pureza.
Y en esta porfía de mi ser y la vida
Simplemente soy como soy,
en cada día!
(Graciana Amendola de Icasuriaga)

Muerta en vida
Luisana es una paciente de 55 años, casada hace 26, con cuatro hijos “frutos de esa unión”.

Se presenta en un estado de gran confusión y angustia, definiéndose como una “muerta en vida”.

Afirma saber que a su marido, no lo ama, ni nunca lo amo, que su matrimonio está basado en la culpa que ella sintió por haberse realizado dos abortos anteriores a su casamiento. Con su marido perdió la virginidad y es el único hombre con quien mantuvo relaciones sexuales en su vida.

De sus dos hijos mayores, dirá que están grandes, y que “no la necesitan”, de sus dos hijos menores se hace cargo su madre, que vive en una casa “pegada” a la de ella.

Su esposo hace varios años que no trabaja, y debido a diferentes negocios fracasados que ha realizado, la casa en la cual vive la familia, se encuentra embargada y en este momento a punto de ser rematada judicialmente.

Ella es quien trabaja para la manutención familiar, depositando su sueldo integro en la cuenta bancaria del marido, quien lo “mal – administra”.

Se define a sí misma como alguien que “tenia” una “vida perfecta”, tenia a su madre, su marido, cuatro hijos, un trabajo.

La vida le había “arrebatado” al padre hace once años, “compensándola” con el nacimiento de su cuarta hija pocos meses después.

Cuarta hija que ella había “entregado” absolutamente al cuidado de su madre, para que pudiera superar la tristeza por la muerte de su marido. Cuando le pregunto sobre su propio duelo, no entiende a que me refiero.

Su familia materna es de tradición católica muy importante, criadas ella y su hermana en colegios religiosos, “donde la resignación era la mayor de las virtudes”.

Su hermana menor decidió tomar los hábitos siendo “el orgullo de sus padres”, la familia ha colaborado permanentemente con actividades de la Iglesia, contando con varios sacerdotes también entre sus familiares. Luisana cuenta esta “pertenencia” a los círculos religiosos con cierto orgullo manifiesto.

Toda esta perspectiva de una “vida perfecta” se desvanece cuando se enamora de un compañero de trabajo, situación que la lleva a un gran estado de angustia.

Se debate permanentemente entre lo que ella sabe que debe hacer y lo que siente que quiere hacer, ubica el deber en seguir casada, trabajando para sostener a su marido e hijos, olvidarse de lo que siente e ir mas tiempo a la Iglesia para recuperar el sentimiento de “resignación” que ha perdido.

Repite constantemente que si la madre llegara a sospechar que ella desea separarse, “la mataría, no le dirigiría mas la palabra, volvería los hijos en su contra, sobre todo a la mas chiquita, pensaría que es peor que una puta, y trataría de que la excomulgaran”. ¿Una “muerta en vida”, porque si decide vivir, su madre la mataría?

“La experiencia moral como tal, a saber, la referencia a la sanción coloca al hombre en cierta relación con su propia acción que no es sencillamente la de una ley articulada, sino también la de una dirección, una tendencia, en suma, un bien al que convoca, engendrando un ideal de conducta”1, Luisana sabe cuál es su ideal de conducta, el único problema es que la conduce también a la angustia.

En la medida que el deseo queda mas claro también aumenta el sufrimiento por la imposibilidad de realizarlo.

El neurótico puede encontrar sus razones que le justifiquen la necesidad de alejarse de sus deseos y goza ese sacrificio,“el hombre es también un animal que se sacrifica y nos es imposible a nosotros, analistas, desconocerlo” 2

La paciente viene inmovilizada, no puede hacer nada pero viene a decirlo a un análisis, tal vez en busca de una diferencia, es un sujeto castrado pero mantiene al Otro sin falta.

Cuando se mantiene al Otro sin falta, se cree que el Otro tiene la verdad, en ese sentido la paciente queda como objeto de goce del Otro y excluida del campo del deseo.

El dolor de existir deja a Luisana impotentizada; su deseo la conduciría a la tragedia, el goce llena de inercia el campo del deseo.

En este momento del tratamiento la paciente comienza a faltar, cuenta telefónicamente que tiene molestias visuales, que no le permiten trasladarse sola, “ve distorsionado, se le mueven las imágenes”.

Realiza consultas oftalmológicas, que le corrigen mediante la utilización de lentes las dificultades; pero la derivan de urgencia a neurología.

Luego de varios estudios le detectan un tumor cerebral, que presiona la zona de la visión.

Los médicos se oponen a operar debido a la peligrosidad de la zona en la que el tumor se encuentra.

Le realizan controles y detectan que el tumor se va agrandando con lo cual las probabilidades de que fuera de orden maligno aumentan.

Si bien tenia que esperar por resultados de los respectivos estudios, enviados al exterior para ser analizados, los médicos le advierten a la paciente que las probabilidades de deterioro existían y no descartaban un desenlace fatal si el tumor seguía creciendo. Situación que a la paciente no parece sorprenderla, sino mas bien lo contrario, manifiesta que “ella sabía que algo así le iba a pasar”

Para esta paciente sería impensable la posibilidad de un pasaje al acto quitándose la vida, teniendo en cuenta sus profundas creencias religiosas y la prohibición que su religión hace del suicidio. Parecería ser está, su propia forma de suicidarse, particular; como lo es en cada sujeto, al modo individual y posible de ejecutar desde la propia subjetividad.

Los resultados de los estudios confirman una sobrevida de seis meses ya que el tumor no deja de crecer y se estima que en ese periodo el deterioro va a ser mortal.

La condición de goce, es conducente a su propia muerte, ante el Otro no barrado,(su madre) y la imposibilidad de enfrentar su propio deseo, la ubica en su decir ,ahora en lo real , como “una muerta en vida”. Proceso que iniciado en lo simbólico se presentifica posteriormente en lo real de su tumor terminal.

Modo específico de goce, al que podemos denominar, goce trágico, como uno de los modos de subjetivizacion, lo trágico es el mas allá de las palabras, escenifica lo inconciliable que habita al sujeto.

Enfrentarse a su propio goce es enfrentarse a la posibilidad de su muerte biológica, pero previo le precede la muerte simbólica del deseo.

Ante la imposibilidad de su deseo, la imposibilidad de su vida.

Cuando todo deseo posible se torna imposible de sostener, el sujeto entonces queda en posición de fading.

Lacan ha explicado que es en el punto de carencia del Otro, donde el sujeto ofrece al deseo parental su desaparición como respuesta. En la afanisis, el sujeto se manifiesta en el movimiento de desaparición, llamado por Lacan, letal.

La salida hacia lo real es una posibilidad de la paciente de “desaparecer” del campo del Otro, dimensión subjetiva de la muerte.

El desfallecimiento del sujeto no es por el cese de los signos vitales sino por la pérdida de la posición subjetiva frente al Otro, por su renuncia en la vida frente al Otro. Esta paciente encuentra como salida de este sometimiento, la posibilidad de su propia muerte, único modo de barrarlo.

Hay una fusión entre Yo ideal y el Ideal del yo entre lo que el Otro espera del sujeto y lo que la paciente le ofrece, allí el cuerpo se ofrece a la muerte.

Su religiosidad le impedía concretar un pasaje al acto, un renunciamiento a su vida, pero hay distintos modos de suicidio, distintas formas de armar la escena suicida, según las particularidades posibles de cada estructuración subjetiva, parecería que Luisana ha encontrado su propio camino a la muerte.

Ante esta situación ella suspende sus actividades laborales, quedando prácticamente recluida en su casa y cuando sale es en compañía de su esposo.

En la sesión en la que viene a despedirse dice: “Con esto él, recupera su lugar”.

Frente a estas afirmaciones abro preguntas frente a ella.

¿No se estaba muriendo antes de tiempo?

¿Era finalmente una Muerta en Vida como ella misma se había definido al iniciar el tratamiento?

Rehusa hacer cualquier cambio a su situación actual refugiándose en la posibilidad de que no fuera por mucho tiempo, ya que la muerte resolvería su angustia.

Al finalizar la sesión le pregunto a modo de despedida ¿Qué otra cosa podía ser peor para ella que su propia muerte?

“El goce, en tanto que este se presenta como envuelto en un campo central, con caracteres de inaccesibilidad, de oscuridad y de opacidad, en un campo rodeado por una barrera que vuelve su acceso al sujeto mas que difícil, inaccesible, quizás en la medida en que el goce se presenta no pura y simplemente como la satisfacción de una necesidad, sino como la satisfacción de una pulsión” 3, entra en el registro de la experiencia, la destrucción.

Quisiera tomar acá el término “gosoy” 5, Lacan lo utiliza para dar cuenta del goce que “pareciera que saliera de todo el cuerpo” y nos aclara que si este goce se rechaza, reaparecerá en lo Real.

Lo real es lo que no funciona, “lo que se pone en cruz frente ante la carreta”4, y la misión del analista “es hacerle la contra” 5.

La semana siguiente llama para continuar.

Al retomar el tratamiento y la palabra, el tumor, cobra para ella un nombre, nombre de dos letras que ella define como extranjero o extraño, pero que a su vez son las primeras dos letras de su apellido.

Lo que aparecía como “extraño” inicia una dimensión subjetiva y aparece la angustia, el duelo por su padre muerto.

Comienza a hablar de su padre, padre muy amado por ella, quien pasaba mucho tiempo fuera de la casa, debido a su trabajo.

Sentido por ella en su infancia como un extranjero, coincidiendo esto con una de las definiciones utilizada por ella para su tumor.

La asociaciones en torno al tumor como “extraño” (¿lo extraño que aparece en el cuerpo?), fue dando consistencia al duelo por este padre, “arrancado” de su lado muchos años atrás pero nunca duelado, nunca llorado, siempre extrañado.

El goce es portador del factor letal y a su vez separador de la alienación al Otro, repetición de la muerte, secuencia iniciada en la muerte de su padre que deja a esta hija alienada al goce materno.

Ese tumor que la conduce a la muerte también es el “separador” del deseo materno, el nombrar a su tumor con las dos primeras letras del apellido paterno, como ejemplo y sinónimo de la abreviatura verdadera, diré que lo llamo “ET”, le permite comenzar a significarlo en la cadena asociativa, tumor –tu/amor,- amor al padre, amor a la madre,( procesos de alienación y separación) La pulsión de muerte se sitúa articulada en el dominio histórico, en función de la cadena significante.

La madre frente a la posibilidad de la muerte de su hija, le dice que haga lo que quiera, que lo único que importa en este momento es que ella esté viva, mostrando una angustia que sorprende a la paciente, quien comienza a verla “debilitada”.

Posibilitar al sujeto un decir acerca de su sufrimiento tal vez le permita que no se precipite el momento de concluir, como sucede en el pasaje al acto.

A pesar de su diagnostico ,decide vivir el tiempo que le queda de vida a su modo, retorna a la actividad laboral en horario reducido, decide plantear la separación a su marido, deja de depositar su sueldo en la cuenta bancaria de él, con lo cual habilita para sí su dinero, alquilando una casa para ella y sus hijos.

Unos días antes de mudarse a su nueva casa, y hablando de su “nueva vida”, dice cuando me mude “me empiezo a curar”, apuesta que se abre y sostengo en la dirección de la cura . (¿Lui– sana? )

En su nueva casa decide prescindir de su madre, para el cuidado de sus hijos menores, la relación con su compañero de trabajo puede comenzar a tener una continuidad en los encuentros. Divide los bienes en común con su esposo para pedir el divorcio, etc.

Poco tiempo después decide quitarse los lentes, “porque le parece que ya no los necesita”. Situación que confirma la oftalmóloga en el siguiente control.

Derivada a una resonancia magnética, se confirma que el tumor ha disminuido si bien es necesario seguir estudiándolo para ver su evolución. El tiempo de vida es mayor al pronosticado.

“Si todo lo que es inmanente o implícito en la cadena de los acontecimientos puede ser considerado como sometido a una pulsión llamada de muerte, esto es así solo en la medida en que hay cadena significante. Es exigible, en efecto, en ese punto del pensamiento de Freud, que aquello que se trata sea articulado como pulsión de destrucción, en la medida en que pone en duda todo lo que existe. Pero ella es igualmente voluntad de creación a partir de nada, voluntad de recomienzo”6

¿este tumor (¿tu/( A) mor?) produjo en la paciente algo del orden de una invención, donde a partir de servirse del Nombre del Padre un sujeto en relación a su deseo pudo advenir?

En el Seminario 22 de Lacan -"RSI"- encontramos escrituras de anudamientos borromeos neuróticos, los miembros del trío freudiano (inhibición, síntoma y angustia) se alternan en la función de enlazar los tres registros de Lacan, es decir, cobran estatuto de sinthome. A partir de allí podemos teorizar una clínica de los anudamientos borromeos neuróticos.

Sinthome es el nombre que Lacan, le otorga a la función suplementaria que viene a enlazar los tres registros, anudamientos borromeos neuróticos, y agrega que los registros independientes se “religarían” por la función religiosa del “nombre del padre”. Considero que este tratamiento ha sido ejemplo de la posibilidad de articular clínicamente esta posición teórica, abordando el concepto de sinthome en la neurosis.

La paciente se pudo servir, convocando ante su propia muerte una función suplementaria al modo del sinthome; que le permitiera efectuar una “separación” del Otro.

Afirmó su posición fantasmatica de acuerdo a su deseo y de esa forma habilitó para si una posición que no implicara “ser una muerta en vida”.





Bibliografia
1 Lacan, Jaques – Seminario “La Ética del Psicoanálisis” – Editorial Paidos. Pag 11
2 Lacan - Intervenciones y textos 1– Editorial Manantial - Pág. 12
3 Lacan – Seminario La ética del psicoanálisis – Editorial Paidos - Pag 260
4 Lacan – Seminario La ética del psicoanálisis – Editorial Paidos – Pag 263
5 Lacan - “La tercera” – Editorial Manantial – Pag 81
6 Lacan – Seminario La ética del psicoanálisis – Editorial Paidos – Pag 263


Lic Verónica Icasuriaga
icasuriaga@psicocuestiones.com.ar

Psicoanalista y Supervisora Clínica



• Especialista en Psicología Clínica – Orientación Niños y Adolescentes – Otorgado por Consejo Superior del Colegio Psicólogos de la Prov. De Buenos Aires.
• Postgrado psicoanalítico en Clínica de Niños y Adolescentes – Orientación Lacaniana – Colegio de Psicólogos de Morón – Prov. de Bs As.
• Diplomatura Superior en Psicoanálisis y Practicas Socieducativas (Flacso).
• Fundadora e integrante de Psicocuestiones – www.psicocuestiones.com.ar .
• Supervisora del Servicio Institucional de Supervisores (SIS) del Colegio de Psicólogos de la Pcia de Bs As – Distrito Morón.
• Docente De la Carrera de Especialización en Clínica Psicoanalítica con Niños y Adolescentes en la materia “Teoría y Técnica de la Clínica Psicoanalíticas con niños y adolescentes II- Estrategias e Intervenciones.
• Miembro de la Asociación Argentina de Salud Mental.
• Perito Judicial.
• Coordinadora de Talleres de Prevención y Orientación a Padres en Instituciones Educativas de nivel inicial.
• Supervisora en Clínica de Niños y Adolescentes.
• Presentación de Trabajos en Jornadas y Congresos desde 1991 a la fecha.