Ariel Espada


Autor: Guillermo Unzain - Actualizado el 28 de noviembre de 2008

Dice Heráclito en alguna parte:
“Quien no espera lo inesperado jamás podrá encontrarlo”.
Frase que me resulta interesante y que creo que se adapta a nuestra tarea. “El que busca encuentra”, dice el saber popular y el encuentro al que apostamos en cada análisis es a que algo nuevo se produzca.
El material que a continuación propondremos a discusión, me hizo pensar en la importancia de sostener la escucha desprejuiciada, la atención flotante que nos enseñó Freud. El riesgo de no mantener esta posición será que talvez algo de lo inesperado jamás sea encontrado.

La Llegada:
Llegan a la primera entrevista ambos padres, preocupados, angustiados por su hijo de 3años.

Relatan una serie de dificultades. La mamá de Ariel comienza diciendo que este niño “siempre se enferma”, menciona las muy frecuentes internaciones que se sucedieron desde el año y medio y hasta la actualidad, la causa es la repetición de bronco espasmos, y mas recientemente se suma un episodio de gastritis que nuevamente provoca una semana de internación. Pero no es este el motivo de su consulta.

Ambos hablan de lo preocupados que están, algo no anda bien con Ariel, la relación con él se dificulta mucho , han llegado a pensar que sufre algún grado de sordera , ubican en referencia a esto, que no se da vuelta cuando hay ruidos fuertes a su espalda, (incluyendo estruendos provocados intencionalmente), ni responde al llamado. A la vez habla poco y de una manera particular, pocas veces se dirige a ellos, casi siempre parece hablar solo, de manera repetitiva e in entendible, aunque en algunos momentos repite la última sílaba de alguna palabra escuchada.

Señalan con insistencia que anterior al año y medio era un “llanto continuo”.

Nota:
Ariel Espada es un nombre ficticio pero que se adapta a las condiciones que el desarrollo del caso exige.

Algo de la mamá:
En el transcurso de las entrevistas con esta mamá y en la medida que puede comenzar a hablar de si, aparecen algunos datos significativos.

Se definirá como “muy nerviosa y muy pegada a su madre” y agregará que “desde siempre”. Habla un poco de su adolescencia, relata que no le gustaba mucho salir, prefería quedarse en su casa. Dice: “me agarraba una mezcla de desgano y miedo”, una sensación difícil de definir, “un no se que” y las veces que lo hacía “Solo salía con mi prima”, e indica una particularidad: “yo la seguía”. Definirá a esta prima como muy decidida y extrovertida y de una edad cercana a la suya. Expresa como al pasar algo mas “yo siempre la sigo”. Pregunto entonces: ¿como la sigue ahora? , se sorprende, y luego dice que su prima también tiene dos hijos, (Ariel tiene una hermana de 6 años). El mayor de estos es un año mayor que la hermana de Ariel y el segundo hijo de su prima es solo 4 meses más grande que Ariel, también señala la particularidad de que este niño tiene síndrome de down. Frente a esto se angustia y habla de su temor a que Ariel sea autista; posibilidad que le han sugerido al ingresar al jardín.

En el Jardín (...no son todas flores):
A esta altura nos encontramos en los 2 o 3 primeros meses de clases, y no ha sido una buena experiencia.

Ariel solo ha concurrido unos pocos días y de manera discontinua, a veces por los problemas médicos y muchas otras por que no habido forma de que ingrese. En el momento de la entrada, al parecer se producen escenas de gran escándalo, con llantos, gritos y tironeo, que conmociona a los docentes y público en general.

La referencia que recibo de la escuela es que cuando logran que ingrese, no hay escándalos dentro, (inclusive llama la atención de los docentes lo rápido que se detiene el llanto), pero también señalan que se mantiene apartado del grupo y su juego se reduce a hacer girar las ruedas de un autito. Otro dato significativo es que al ingresar a la sala varias veces se abalanza sobre unos autitos que hay en unos estantes.

Como estrategia han optado por cubrirlos con una tela, con lo que Ariel ya no los busca.

Y por casa....:
En la casa el panorama no es más alentador. Madre y hermana están todo el día pendientes de Ariel, “todo es una lucha”dirá su mamá.

Hay gritos, llantos y tironeo para salir del departamento y los hay para volver a entrar, lo mismo para subir al auto y luego para bajar. No quiere comer, “toma leche todo el día”, parece no controlar esfínteres y “no hay forma de que se siente en el inodoro”.

En cuanto a sus juegos son similares a los que hace en el jardín, también pasa gran cantidad de tiempo frente al televisor mirando dibujos animados y preferentemente algunos videos también de animación (los cuales busca para que se los pongan) y que son “siempre los mismos”, (preferentemente el Rey León y alguno con Mickey).

A sus padres les llama la atención cierta imitación de algunos movimientos que va realizando de los personajes que observa en la T.V.

Algo del papá:
En general el papá de Ariel se muestra muy cordial. Es especialista en marketing. En relación a Ariel dice estar “muy preocupado y desorientado”, agrega “no le tengo paciencia”. Esto no es su única preocupación, en el trabajo hace ya un tiempo que ha comenzado a tener grandes dificultades. Se especializa en formar gente en ventas y promoción de productos, tarea que realiza en forma independiente ofreciendo sus servicios a empresas. En relación a este tema hace mención a la queja de su mujer, ya que al parecer pasa mucho tiempo frente a la computadora y está produciendo muchos gastos sin que logre resultados económicos.

El tema laboral parece provocar mucha tensión en la familia. Marta (por darle un nombre a la mamá de Ariel), necesita trabajar, tiene la posibilidad de vender ropa, (esta oportunidad la obtiene por su prima a quien sigue), pero para esto debe disponer del tiempo en que Ariel permanecería en el jardín.

Roberto (nombrando así al papá de Ariel), dirá: “aunque tenga que mostrarme bien, por dentro me quiebro”, refiriéndose así a la suma de preocupaciones que enfrenta.

Ariel en sesión:
Al principio ingresa acompañado por su madre, casi no hay juego, su hablar es reiterativo, tal como lo habían descrito sus padres.

Durante varias sesiones diría que no me toma en cuenta, aún cuando le hablo. No se interesa por los juegos que le propongo (bloques grandes de encastre, pelotitas, muñecos) y solo parece llamar su atención las calcomanías de personajes de dibujos animados que están pegadas sobre un espejo y de manera nada clara parece decir frases relacionadas a estos personajes.

En algún momento toma algunos autitos, intento armar juego con eso, es decir construir escenas, pero no hay mayor resultado, solo se interesa por hacer girar las ruedas. En otro momento toma unos rompecabezas muy simples, (un auto, un pez, una casa, cada uno dividido en cuatro partes), que arma sin mayor inconveniente prácticamente sin ensayos ni errores y sin mostrar el menor entusiasmo aún cuando lo felicito o lo estimulo a hacerlo nuevamente.

Cuando los juegos vienen empezando:
Algunas sesiones más tarde comienza a concurrir con su padre, situación que obedece a las necesidades laborales de su madre. En las primeras de estas, al igual que hacíamos con la mamá, el papá ingresa junto con Ariel que por lo general entra a las sesiones tranquilo, por lo que de apoco este padre se va quedando en la sala de espera, hasta que decido cerrar la puerta que comunica ambos lugares, movimiento que en sí no provocó ninguna reacción inmediata.

Durante una sesión por primera vez se interesa por un juguete, toma un teléfono y dice –HOLA- y corta. Con un bloque simulo otro teléfono y digamos que intento comunicarme con él. Cuando dice –HOLA- me apuro a decirle: –HOLA ARIEL- , al principio sin mayores efectos. En alguna oportunidad protesto diciendo -¡pero me cortó!, ¡yo quería hablar con él, que macana que me cortó!- (protesto y me lamento exageradamente), como luego de reiterarlo algunas veces noto que alguna atención me presta, sostengo esto durante varias sesiones.

De a poco se fue armando un juego donde empezó a causarle gracia cortarme, llega a decir “corté “y se ríe frente a mis quejas. Más adelante sitúa personajes con los que habla, en principio, a la auxiliar del jardín al que está concurriendo. Aquí debo indicar que hubo que cambiar de jardín dado que insistían en que Ariel necesitaba una institución especial.

Pronto empieza a jugar a que habla con su padre. Dice –HOLA- y corta, luego agrega:- “le corté a papá”, y se ríe mucho con esto, risa que acompaño. Si bien esto se reitera durante varias sesiones, diré que a partir de este momento se desencadenan cambios importantes, el juego es cada vez más representativo y aparece el dibujo desplegándose rápidamente.

Sobre el dibujo y nuevos movimientos:
En un momento en que utiliza el rompecabezas de un auto , intervengo trazando el contorno del mismo sobre una hoja. Azarosamente esta hoja cae al piso y Ariel apoya su mano sobre la página que dada vuelta deja traslucir el trazo del contorno del auto (dib.1a), esto parece llamarle la atención. Marco entonces el contorno de su mano en la página y le doy la birome, hace por primera vez algunas rayas encerrando la representación de su mano (dib.1b).

Durante este tiempo, el posicionamiento de su padre fue cambiando, se ha comenzado a enojar y a retarlo frente a los berrinches referidos a entradas y salidas.

En el nuevo jardín comienza a ser mas frecuente el ingreso sin mayores dificultades.

Durante una sesión a la que llega acompañado por su madre, se orina. Le digo:-me hubieras dicho y te llevaba al baño-. En la siguiente sesión dice “caca”, entiendo que quiere ir al baño y lo llevo, efectivamente hace caca. Su mamá se sorprende. A partir de aquí, salvo algunos accidentes, utiliza el baño.

Al finalizar algunas sesiones pide llevarse juguetes, cuestión que acepto con la condición de que los devuelva y Ariel recuerda traerlos.

El dibujo durante las sesiones va ocupando su interés primero como rayones (dib.2) y rápidamente van apareciendo representaciones bien definidas (dib.3) , a la vez que pasa a ser un trabajo conjunto donde por ejemplo me pide que dibuje un tiburón y luego el agrega otros personajes (dib.4).

Los lugares maternos y paternos también aparecen desplegados en el dibujo, a veces como tres figuras (dib.4 y dib.7), o como en otra oportunidad donde pide que dibuje el papá, la mamá y el hijo hormigas, (dib.9). A la vez tanto en el dibujo como en el juego su nombre comienza a cifrar. Pide que se lo escriba y también él lo escribe (dib.9 y dib.10). En cuanto al juego, en una entrevista trae una espada de juguete, cuando se está yendo la olvida y se la entrego diciendo “Señor Espada (es su apellido), su espada”, cuestión que le causa alguna gracia.

Hasta aquí el material que les propongo compartir, solo agregaré que en las sesiones que continuaron es de destacar el predominio de la alegría de Ariel.

Lic. Guillermo Unzain
Psicólogo- Psicoanalista

Comentario sobre el caso “Ariel Espada”
Lic. Verónica Icasuriaga
Tomando el texto cronológicamente, sobre la vida de Ariel, los padres dicen que anterior al año y medio el niño era un “llanto continuo”, lo cual no es poco dato para pensar en los primeros momentos constitutivos de este paciente.

Me llevo a pensar en los conceptos que nos da Freud cuando explicita que en la prematuración el cachorro humano, necesita siempre de otros sujetos para estructurarse, es decir que cuando el niño preso de su inermidad siente una tensión producida por el hambre, la sed, el cansancio, la necesidad de contacto, reclama mediante su llanto una descarga, un alivio de este estado difícil de soportar, demandando un acto que solamente otro humano puede ejercer.

Se trata de que alguien allí haga una apuesta descifrando el sentido de este llanto “llora porque tiene hambre”, “llora porque quiere que lo alcen” e intervenga con su hacer.

De esta forma encontraríamos la primera articulación, entre adulto auxiliador y vivencia de satisfacción, en la constitución del aparato psíquico.

En referencia a seres parlantes no podemos pensar la satisfacción por vía del instinto sino que se requerirá de otro capaz de desempeñar esta acción, “según sea su entender”.

Esas palabras que obviamente no son comprendidas por el bebé, llegan hasta el niño porque todo acto que se cumple en relación con el esta capturado en un discurso, discurso que se expresa en los movimientos esbozados, en las actitudes del Otro, con quien el niño se identifica orientado por el deseo materno.

Generalmente es la madre quien, haciendo del llanto un llamado, puede mediar para inscribir una primera experiencia de satisfacción en el lactante.

Esta capacidad de percibir las necesidades y deseos del bebe y disponerse a satisfacerlos requiere fuerzas emocionales y pone a prueba la estructura psíquica de la madre, la posibilidad de la madre de captar esas señales e iniciar el vinculo es decisiva para lograr reciprocidad.

Podríamos comenzar a esbozar que algo allí, en Ariel no se dio de esta forma, ese llamado fue un “llanto continuo” que da la sensación mas de un grito que no ha podido ser decodificado por ese Otro auxiliador que Freud ubicaba generalmente en la “función materna”

¿Qué nos dice el analista de la madre?

“Que es muy pegada a su propia madre, desde siempre, que siguió en la adolescencia a su prima, con una mezcla de desgano y miedo cuando tenia que separarse de su madre para salir……”

Guillermo también nos marca este posible punto identificatorio con la prima en relación a la maternidad, dos hijos ambas, un sobrino con síndrome de down y su temor (y deseo inconsciente??) que Ariel sea autista.

Parecería que nos encontramos con Otro que no ha podido ser auxiliador porque ha necesitado auxilio para si mismo, esta madre parecería no tener sostén para si misma, sostenida por su propia madre, y cuando llega el momento de la adolescencia, haciéndose sostener por su prima, “siguiéndola siempre”…….

Continuando con la cronología del niño el texto dice “ desde el año y medio y hasta la actualidad” se sucedieron internaciones, que tuvieron como causa “bronco espasmos” y “gastritis”, actualmente , habla poco, de manera particular, piensan que sufre algún grado de sordera porque “no responde al llamado”, nos planteo la pregunta :

¿Quién no responde al llamado?.

Lacan en “Dos Notas sobre un Niño”, texto princeps para quienes nos dedicamos a la clínica con niños, con orientación lacaniana, nos deja planteado que No todo es significante en la estructura familiar, esta también la dimensión de objeto como real,

Lacan marca conceptos diferenciales entre el síntoma del niño, cuando responde a lo sintomático de la pareja parental, al síntoma del niño que resulta de la subjetividad de la madre como objeto de su fantasma.

La diferencia radica en que cuando el niño representa la verdad de la pareja parental, la pareja significante esta desplegada, y el síntoma representa la verdad de una relación entre dos.

En el segundo caso que es el que nos compete (a mi entender y propongo que lo abramos a la discusión) en el caso de Ariel, la pareja de significantes no esta desplegada, solo esta el DM, no regulado por el NP.

El niño cuando esta en esta posición se ofrece como objeto para saciar la falta en el Otro, y queda posicionado como objeto al desnudo sin la capacidad simbólica del significante, es la dimensión del objeto como real. Lacan nos dice que en el niño objeto de la madre, es el síntoma somático el que da máxima garantía, y es recurso inagotable para que la madre no acceda a su propia verdad, dándole cuerpo , existencia.

Por “síntoma somático” podemos entender la enfermedad como falla en lo real del organismo., y garantiza a la madre en su posición todo-poder, en este lugar de Otro omnipotente, eximiéndola de tener que inventar un recurso a partir de lo que no tiene, de su propia falta.

Si el pequeño ha quedado en esta posición es porque no ha habido una “mediación” , de la que normalmente se ocupa la “función del padre”, que corresponde a una distancia entre el Ideal del Yo y la parte que toma en el deseo materno.

Esta “mediación” es una operación metafórica que permitiría regular el DM, imponiendo la significación fálica, el niño y la madre quedarían barrados por la ley significante del NP.

A esta operación Lacan se refiere en el Seminario V y XVII diciendo que el falo significante es el palo puesto en la boca del cocodrilo materno que evita que el niño sea deglutido y sacrificado por esta.

En la dirección de la cura hay que apostar y es lo que hizo el analista de Ariel, hay que apostar a la mediación, puede ser que su agente este adormecido pero no necesariamente forcluido, hay que apostar a que el niño instituya su propio fantasma para no quedar prisionero del fantasma del Otro.

Trabajar en la escucha de los registros (Imaginario-Simbólico y Real) nos permite encontrar los nudos subjetivos que muestran los amarres y desamarres de los momentos lógicos y constitutivos por los cuales va transitando un niño.

La clínica del infans nos permite situar la importancia de lo simbólico del otro en el lugar del Otro instituyente de la estructuración del lado del sujeto, lo cual quiere decir que el infans esta en posición de sujeto a advenir.

Una madre en el lugar del Otro Primordial, con ilusión anticipatoria con capacidad de juego muta lo real en significante, el grito es transformado en llamado.

Cuando esto no sucede, cuando el niño no ha entrado en el circuito de la palabra, no hay palabra en el sentido de la una enunciación subjetiva, hay una marca de la no marca simbólica, marca simbólica que es efecto de la operación de mediación, que es efecto de la intervención del NP, sustituyendo al DM.

¿Qué nos dice el analista sobre el padre de Ariel?

Lo describe como preocupado, desorientado, con poca paciencia con el niño. Pasa mucho tiempo frente a la computadora, gasta más de lo que gana. Y finalmente dice “por dentro me quiebro”

Un padre impotentizado para encarnar la función del Nombre del Padre, la cual para Lacan designa en primer lugar la existencia de un operador lógico de la estructura del lenguaje.

No es un sujeto sino una función pero que tiene que ser encarnada.

Es quien soporta la garantía de la ley del lenguaje.

Ariel no parece haber entrado en el circuito de la palabra, lo que lleva a que no se constituya la demanda con los efectos devastadores que esto tiene en la relación con el Otro.

No hay palabras en el sentido de la enunciación subjetiva.

Podríamos decir que hay un desanudamiento con sus consiguientes efectos de arrasamiento en el lazo con el Otro. También parecería que hubiera un detenimiento pulsional en Ariel, no un recorrido pulsional en la medida que el significante de la falta en el Otro no ha operado como causa de la subjetivización.

La falta de subjetivización en Ariel, también se observa en que casi no hay juego….el analista lo dice: en el jardín “hace girar las rueditas de un autito”, “se abalanza” sobre autitos que han tapado y ya no busca, en su inicio de las sesiones “no juega”, “no se interesa por los juegos que se le proponen .

Por otro lado tampoco hay separaciones, hay gritos y llantos para entrar y salir del departamento, para quedarse en el jardín, para subir y bajar del auto……etc.

Para el advenimiento del sujeto en la estructura se hace necesaria la consideración de la existencia de una temporalidad lógica, esta marcada por hitos, uno de los cuales es precisamente el fort-da, que da cuenta del pasaje del infans al niño, en tanto indica la verificación simbólica y es, en si , el gesto inaugural del juego.

Si el juego es un modo de trabajo del aparato anímico, y es una práctica normal temprana en la infancia, podemos deducir que si un niño no juega, a su aparato psíquico algo le sucede ya que no realiza su trabajo normal, sirviéndonos como indicador clínico en nuestra practica.

Indicador clínico que el analista tomo como dirección de la cura, ofreciendo – ofreciéndose para que Ariel pudiera “armar juego”, en la primeras sesiones con el niño el analista dice “intento armar juego,…pero no hay mayores resultados”.

Y como efecto del deseo del analista en su ofrecer-ofrecerse en las sesiones siguientes los juegos vienen empezando, pero antes quisiera detenerme en el acto analítico (según lo veo yo) que Guillermo hace cuando cierra la puerta del consultorio.

Me parece que allí comienzan los movimientos que se producen a posteriori, la primer separación sin que el niño manifestara “ninguna reacción inmediata”, recordemos que hasta ese momento cualquier separación era una “lucha”, es su primer separación pacifica.

Me parece encontrar allí el primer punto de anudamiento transferencial al análisis, tanto de los padres, que lo pueden dejar, y también del niño que se puede quedar.

Como todo análisis infantil, tenemos que pensar en la transferencia de los padres, que son dos transferencias en juego, ya que son dos sujetos diferentes y compartiendo con Lacan que “no hay relación sexual” sabemos que aunque sean una pareja, son dos sujetos, Guillermo los individualiza cuando nos habla del padre y de la madre, y de sus respectivas particularidades, el analista no hace de dos ….Uno-

El cierre de la puerta, es el primer paso del fort-da – es el primer adentro-afuera, aceptado.

No es poca cosa creo yo recordar que quien trae en estos momentos a la consulta a Ariel es su padre, ante la imposibilidad de la madre, imposibilidad de ser-toda que habilita la falta.

Surge a continuación, el gesto de Ariel de tomar el teléfono y decir Hola, gesto que el analista ofreciéndose allí para responder, “se apura” en dar respuesta, logrando armar el juego de llamar y cortar.

En “Función y campo de la palabra y el lenguaje” en 1953 – Lacan destaca el valor del fort-da, al que designa como simbolismo primordial del sujeto y sitúa su emergencia en relación a un objeto como perdido.

En este juego el niño pone por primera vez en juego dos significantes, que se oponen marcando una escansión y una diferencia.

Es una situación de creación en tanto es fundamental para el surgimiento del deseo, en el momento en que el deseo se humaniza también es el momento en que el niño nace al lenguaje.

En el fort – da se sitúa el nacimiento del universo de sentido de una lengua donde el universo de las cosas vendrá a ordenarse, a este momento donde el hombre es capturado por el símbolo, donde cae su condición “natural”, Lacan lo llama punto cero del deseo.

La primer escena el fort- seria el “Hola”, el llamado al Otro, seria la escena traumática, encuentro con lo real que produce angustia, el juego en si mismo es un intento de procesar lo real en juego.

Cuando logra armar una respuesta (propiciada por el analista) hay un Da, que deviene placer.

El fort, es el S1, que introduce un vacío, que será recubierta con un Da, una significación que hace de cierre con un S2, lo cual nos indica que algo de la Metáfora esta allí comenzando a funcionar….¿cual es la condición de instauración de la metáfora? ¿y en que se articula al fort-da?

El deseo de la madre adquiere en este contexto valor significante en tanto ella desaparezca de la escena, esta ausencia posibilita por vía de la falta, el ser evocada por el recurso significante, por el hecho de que el NP se implanta en la cadena significantes, es posible el advenimiento de la significación fálica.

El juego del niño es una suplencia del significante que falta, son significados a una ausencia que solo puede darla un sujeto inscripto en la estructura, lo cual nos permite pensar que en Ariel, el Nombre del Padre, estaba presente aunque quebrado, inoperante, poco potente, tal cual las palabras con las que se describió a si mismo el padre del niño.

El juego se instala en ese lugar donde falta un significante, funcionando como suplencia al enigma del Otro, y en su insistencia trata de hacer ligazón a lo simbólico para que devenga inscripción.

Quisiera remarcar también la importancia de esta operatoria de localización del sujeto en un detalle, el detalle que Guillermo “se apura” a tomar para intentar armar allí un juego, en el “Hola” que dice Ariel.

Detalle de la escucha que hace signo del ser del paciente, captar el detalle, (a ser leído por el analista) que hace signo de la singularidad en juego, de su saber hacer con lo real del goce.

El detalle, residuo de la observación, en tanto recuerda el orden de las cosas, nos permite constituir en el, la hipótesis de la presencia del sujeto en su calculo, que no es sin el Otro.

Ese detalle se despliega sin que el sujeto se reconozca ahí, pero se ejecutan de manera característica y repetida, son detalles que permiten al ser deducidos de la observación minuciosa, textualizar, nominar una hipótesis que nos orientara en una espera anticipada del encuentro con ese sujeto.

En acto el sujeto consciente al juego, ante lo imprevisto, lo no calculado, en la sorpresa, posibilito el encuentro que funda un acontecimiento, que posibilitara otros actos.

Lo ultimo que quisiera remarcar de este recorrido clínico es la importancia que ha tenido el dibujo en el recorrido de este tratamiento.

Así como Melanie Klein fue la primera psicoanalista en utilizar el juego, Sophie Morgenstern ha sido a la vez una de las grandes pioneras en el trabajo psicoanalítico y la primera en utilizar el dibujo como aproximación al inconsciente.

Su primer caso documentado con esta técnica fue el de Jaques R, de nueve años.

El niño había dejado de hablar a su padre hacia ya un año y medio y desde cuatro meses atrás no pronunciaba palabra alguna en el momento en que se produce el encuentro.

Ante todo este niño prefería dibujar: de modo que seria él quien empujo esta práctica al primer plano.

Pero claro esta, de nada serviría sin un analista sensible que acompañase la experiencia y la convirtiese en descubrimiento de una nueva vía.

Morgenstern, tras comprobar que este era el único medio de expresión lo acepto y se dedico a intensificarlo a lo largo de todo el tratamiento.

El trabajo sostenido a través del grafismo permitió establecer el origen de la neurosis, así también como comprender la significación del mutismo, todo lo cual permitió al niño la recuperación del habla.

Morgenstern, no redujo el acontecimiento a una técnica ocasional.

En su texto “El simbolismo y el valor psicoanalítico de los dibujos infantiles” sostiene: “Es sobre todo en el dibujo donde el niño expresa mas fácilmente sus quejas reprimidas, sus agravios y sus odios………….

El dibujo brota mas directamente del inconsciente y consigue así esconder a su autor su verdadero contenido........ Con un trabajo analítico se consigue, sin embargo, reconstruir, gracias a esos dibujos en apariencia caóticos y dispares una narración grafica que conduce al origen de estas producciones, al traumatismo afectivo y a los sentimientos que los inspiraron”

Cuando en 1986 – Francoise Dolto estuvo en Buenos Aires, poco tiempo antes de su fallecimiento afirmo “el dibujo es como un sueño”.

El dibujo de los niños son materiales que se expresan en un lenguaje en imágenes, lo cual seguramente nos recuerda al Sueño, pero diferentes en la Tangibilidad, al sueño solo lo vemos en el instante de ser soñado, en cambio el dibujo tiene un soporte físico, esta ahí para ser mirado.

La tangibilidad que tiene el dibujo, lo relaciona con la Escritura, lo debemos leer como un Pictograma.

¿Qué es un pictograma? Es una escritura ideografiíta que consiste en dibujar los objetos que han de explicarse con palabras.

Debemos leer el dibujo, cada símbolo no reemplaza solo a una palabra, sino a una idea, no existen palabras precisas y únicas que puedan referirse a un dibujo, ni un dibujo que remita a una sola palabra.

El dibujo es un enigma figural, producto del trabajo del inconsciente, el producto de la transacción entre el deseo inconsciente de ese sujeto en estructuración de la censura ejercida por la resistencia.

Esta transacción se plasma en trazos, que tienen valor de mensaje.

Si vamos siguiendo la secuencia de los dibujos realizados por Ariel iremos viendo como podemos irnos ubicando los momentos de estructuración psíquica de este niño que han quedado plasmados en sus dibujos.

Observemos un recorrido que se inicia en la marca sobre el papel la expresión de su actividad pulsional (Dib 2) , luego en el dibujo Nro 3 y 4 vemos como el trazo se va acotando y puede comenzar a haber formas.

Recordemos que la posibilidad de representar se crea en principio a partir de Otro que signifique el dibujo infantil.

El dibujo es otro modo de representar la ausencia,, haciendo presente lo ausente, en el dibujo 4, 7 y 9, al aparecer personajes, “pide que dibuje el papá, la mamá y el hijo” a su analista, estamos en los avatares del Edipo.

Finalmente en e 9 y 10 vemos como se inicia la escritura en relación a su propio nombre.

En el seminario de “La identificación” Lacan nos dice “Lo que representa el advenimiento de la escritura es algo que es ya escritura, si consideramos que la característica es el aislamiento del trazo, llega a poder servir para soportar el sonido”.

En la escritura al igual que en el dibujo se produce un desdibujamiento del cuerpo que lo soporta, pero allí la imagen se distorsiona, la misma sufre un nuevo desdibujamiento en su pasaje a los signos.

El complejo proceso de la escritura requiere de operaciones de desplazamiento y de sustitución razón por la cual el escribir no adviene en lo inmediato en escrito sino al precio de la metáfora. El surgimiento de la escritura y la lectura son fruto de las operaciones de la sexualidad infantil, de la castración, eficacia de la primera vuelta de la estructura.

De este modo un niño aprenderá a escribir al final de su complejo de Edipo, cuando habiéndose liberado de el, este en condiciones de representarse sus etapas hasta ese término en que el Símbolo lo introduce en el uso de la escritura.

En el seminario “Le sinthome” Lacan nos dice “la escritura viene de otra parte..”……….en este caso clínico en particular, era una escritura que estaba adormecida y que gracias al deseo del analista, pudo ser desplegada.

Muchas gracias.
Esperamos sus comentarios y consultas

Lic. Verónica Icasuriaga
Psicologa- Psicoanalista
Especialista en Psicología Clinica
Orientación Niños y Adolescentes
icasuriaga@psicocuestiones.com.ar
http://www.psicocuestiones.com.ar

















































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