La supervisión de la clínica de niños y su especificidad


"Es indispensable que el analista sea al menos dos. El analista para tener efectos y el analista que, a estos efectos los teoriza".
J. Lacan Seminario XXII


Autor: Lic. Verónica Icasuriaga
Actualizado el 24 de febrero de 2018

La supervisión de la clínica de niños y su especificidad
En su artículo "¿Debe enseñarse el psicoanálisis en la Universidad?" Freud sostiene que existen dos pilares para la formación del analista: la teoría y la práctica clínica.

En relación a la práctica clínica, destaca la importancia del análisis personal así como la investigación "mediante tratamientos efectuados bajo el control y la guía de los psicoanalistas más reconocidos", lo cual nos remitiría a lo que hoy conocemos como supervisión.

Lacan en la clase del 22 de mayo de 1964 (1) plantea que “la propia experiencia psicoanalítica debe estar orientada pues si no se extravía”….

La tarea del supervisor implicará, que «la oreja, único orificio del cuerpo que no puede cerrarse a voluntad (2)», dirá Lacan en el Seminario del Acto analítico— funcionará como polea de transmisión que empuja la formación y la labor del analista, ayudando al supervisando a pensar sobre su clínica.

Pero si de pensar la clínica se trata en la clínica de niños y adolescentes hay especificidades que requieren ser tenidas en cuenta tanto para el analista como para el supervisor.

El Psicoanálisis infantil y adolescente no solo se caracteriza por lo que hace sino por cuando lo hace también, ya que la estructura del sujeto en los tiempos de la infancia esta en constitución.

Situación por la cual es de radical importancia el conocimiento de los tiempos estructurales (tiempos lógicos de la constitución subjetiva), para los jóvenes analistas que trabajan en clínica de niños y adolescentes.

Lo innovador de la teoría lacaniana, en cuanto a esta clínica, es que aunque abrimos la puerta del consultorio a niños desde lo cronológico, son y los escuchamos como sujetos del lenguaje.

Desde el tiempo cero en el que por primera vez surge el sujeto en lo real, pasando por los tiempos en que “se está estructurando la constitución subjetiva”, hasta llegar al tiempo en que ya esta estructurado, el sujeto se va armando en un proceso que consiste en ir pasando por configuraciones donde los mismos elementos no guardan las mismas relaciones entre si.

No es lo mismo el sujeto anterior al sello del fantasma, el momento de la inscripción o el tiempo posterior a la constitución fantasmatica.

Debido a este proceso constitutivo, es una especificidad de esta clínica y su supervisión, tener en cuenta el tiempo cronologico, como el tiempo lógico de estructuración, tanto para las entrevistas preliminares como para la situación diagnostica.

Es necesario y diferencial para una correcta evaluación de la dirección de la cura saber que no es lo mismo, que un niño haya podido pasar por el Complejo de Edipo a los 6 o a los 10 años de edad.

Desde lo fenomenológico hay diferencias con la clínica de adultos en la disposición del cuerpo del paciente en el consultorio, por diferentes teorías que tengamos en la dirección de la cura ningún analista le propondría a un niño que se recueste en el diván. El niño propone una movilidad y dinamismo en las técnicas (juego, dibujo, motricidad) que implica una lectura diferente de la supervisión.

La primera instancia tal vez de la supervisión en relación a la clínica con niños en relación a los supervisandos es que el analista que trabaja con niños reconozca las características particulares de ese trabajo, no esperando del niño comportamientos adultos, en lo discursivo o en lo conductual.

Muchas veces nos encontramos con la dificultad que presentan lo supervisandos en poder colocarse en escena para jugar, para construir ficciones donde representarse y construir su universo infantil. Nos encontramos, entonces, en el espacio de supervisión con la necesidad de construir un lugar posible para que el supervisando pueda permitir que el juego se produzca, y el paciente juegue su escena.

El niño al jugar construye sus significantes, el juego permite que el niño se apropie de los significantes que lo marcaron, Lacan nos dice “Es claro que la palabra no comienza sino con el paso de la ficción al orden del significante” (3).

El sujeto infantil se ira plasmando en el sujeto del significante, tarea a desarrollarse en la dirección de la cura del análisis infantil, y de la cual el supervisor será necesario que este advertido para su lectura.

La escucha psicoanalítica del supervisor leerá los efectos que se producen en el campo mismo de los significantes, llevando la tarea hacia un proceso de aprendizaje teórico clínico del supervisando.

Otra especificidad de la Supervisión que atañe a la clínica con niños son las múltiples transferencias y demandas que implica muchas veces el tratamiento, puede ser que la pregunta del supervisando sea desde “que hacer” clínicamente con los padres del niño, con la docente, o la interconsulta con otros profesionales.

En particular, uno de los mayores obstáculos que encuentro de los analistas es la dificultad para maniobrar la transferencia del padre, parece más fácil el llamado o las entrevistas con la madre del paciente. Muchas veces el padre nunca fue conocido por la analista o se considera que entrevistando a la madre es suficiente.

Si bien Lacan propone la transferencia del niño y la transferencia de los padres en lo que en el Seminario XI llama “transferencia a la cantonade”, quisiera abrir ese concepto a pensarlo un poco mas junto a Uds hoy.

E. Porge toma este concepto de “transferencia indirecta” o “transferencia a la cantonade” para definir a la transferencia en el análisis con niños, que aspira a sostener la transferencia sobre la persona que de entrada se reveló inepta para soportarla.

Por eso nos dice que:

“Las intervenciones del analista sobre la ubicación de los padres frente a la neurosis del niño son tan o mas importantes que sus intervenciones directas sobre esta neurosis. De estas intervenciones la mas simple pero no la menos eficaz, consiste simplemente en cerrar la puerta del consultorio donde se recibe al niño”

Desde esta lectura se interpreta una doble transferencia, la del niño y la de los padres, con un doble lugar de escucha para el analista.

Sostengo desde la teoría y desde la práctica clínica que me llevó a teorizar; que entrevistar a la madre y al padre es considerar dos transferencias diferentes hacia el analista, completándose tres transferencias con la escucha que se abre al niño también.

Pensar que la transferencia de los padres es una, cuando hay dos sujetos, un padre y una madre, con posiciones diferentes frente al analista, seria tomar a la pareja como UNO contradiciendo el concepto lacaniano de que “no hay relación sexual”.
Creo que en el análisis de niños hay que pensar en tres, y no dos, transferencias como mínimo:

· la transferencia del niño ,
· la transferencia del padre
· y la transferencia de la madre

Las dos últimas pueden a veces funcionar armónicamente frente a un analista, pero eso no las hace Una.

J. Lacan en las cartas a J. Aubry plantea que el niño neurótico esta situado en el lugar del síntoma de la pareja parental, creo que si bien el síntoma del niño se articula de los significantes de los padres, cada padre conserva un rasgo particular de estos significantes que los diferencian y es una diferencia a tener en cuenta en la relación transferencial dentro de la dirección de la cura.

En la “Conferencia de Ginebra sobre el síntoma” de 1975 – Lacan retoma la lectura del caso Juanito, y haciendo referencia al encuentro de Juanito con su propio goce, dice: “es lo que Juanito tiene que enfrentar y sobre lo cual no entiende nada, gracias al hecho de que tiene cierto tipo de madre y cierto tipo de padre…”,

Lacan dice "cierto tipo de padre y cierto tipo de madre, podemos leer en “tipo” la referencia al modo diferente subjetivo, al modo diferente del deseo.

Cada padre y cada madre se encuentran atravesados por lo que cada uno es en tanto hombre o mujer, y es así que mucho antes de que el niño se encuentre con el Otro sexo, esta atravesado por la inexistencia de la relación sexual.

En 1978, Lacan presenta su texto “Conclusiones” en el Congreso de la Escuela Freudiana de Paris, donde da soluciones para una pareja.

Allí dice que una pareja puede participar de una condición callente del síntoma, en el sentido del deterioro progresivo ya que el síntoma esta denotando que algo en lo real no anda, o puede mantener una relación no sintomática que participe de esa decadencia.

Esta última condición implicaría que cada uno hizo un sínthoma en torno al Otro, hacer sínthoma del Otro implica algo del orden de la invención.

A diferencia del Seminario 23 acá dice que hay sínthoma para él y para ella.

Uno se inventa que el Otro le va como un guante.

Que una pareja no participe de la decadencia de las relaciones neuróticas no implica que haya relación sexual.

Habrá relación sexual por separado, cada uno se relaciona con el sínthoma que hizo en relación al Otro. Cada uno sostiene el remanente reparado de la relación sexual, lo sostiene más o menos bien anudado de acuerdo a su sínthoma.

En el amor reciproco se produce un nudo de dos síntomas autista y eso hace lazo. El amor une dos síntomas – es lo que Lacan llama intersomatique.

Vale mencionar que la presencia real y las características subjetivas del padre y de la madre no serán sin consecuencias en las constitución subjetiva del niño, ni en la dirección de la cura de su analista.

Estas coordenadas presentan una suerte de variaciones y matices para cada uno, lo cual lleva a que si se escucha a ambos progenitores, es notorio que cada uno habla de su hijo, presentando un objeto diferente.

La teorización que cada analista tenga de la transferencia con el niño y/o adolescente y con sus padres efectuará movimientos en la dirección de la cura.

Pensar que el analista tiene un doble lugar de escucha y no un triple lugar (como mínimo) ante la presencia de ambos padres, es desconocer el concepto lacaniano de “no hay relación sexual”, suponiendo idealmente que de dos sujetos se hace uno.

En la trastienda del síntoma encontraremos la trama de representaciones en la que tanto la madre como el padre encuentran su lugar como hombre y como mujer y en la que el niño responde a la manera particular y sintomática que ellos tienen de formar pareja, o sea los malentendidos propios del desencuentro ante el “no hay relación sexual”.

Será este uno más de los avatares con que tendrán que vérselas supervisores y supervisandos frente a la clínica ,en la apasionante escucha de los padres y niños que nos consultan.

Muchas gracias.

Lic Verónica Icasuriaga
icasuriaga@psicocuestiones.com.ar





(1) Jaques Lacan -Seminario 10 "La Angustia". Paidós. Bs. As. 2009.
(2) Jaques Lacan Seminario 23 "El sinthome". Paidós. Bs. As. 2006.
(3) Jaques Lacan – Escritos 2 “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano” - Editorial SXXI



Bibliografia
Jaques Lacan - Seminario 10 "La Angustia". Paidós. Bs. As. 2009.
Jaques Lacan – Escritos 2 “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano” - Editorial SXXI - 1998
Jaques Lacan - Seminario 11 –“ Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” Paidós. Bs. As. 1997.
Erik Porge “La transferencia a la cantonade.” Serie: Litoral. Número: Nro. 10. 1986.
Jaques Lacan - Intervenciones y textos 2 – “Conferencia en Ginebra sobre el Sintoma” – Edit Manantial 1998
Jaques Lacan - Intervenciones y textos 2 – "Dos notas sobre el niño" – Edit Manantial 1998
Jaques Lacan - “Conclusiones” - Congreso de la Escuela Freudiana de París - 1978 Parues dans les Lettres de l’École, 1979, n° 25, vol. II, pp. 219-220.